Mesón Alegría

Granada · Familia desde 1979 · Mesón desde 1995

La casa que Manuel y Carmen encendieron

Lo que empezó en 1979 como una familia entregada a la mesa de Granada lleva treinta años cocinando en la calle Moras sin haberse apagado un solo día. Ésta es la historia.

Línea del tiempo

De Los Mariscos al Mesón Alegría

  1. 1979

    El primer fuego — Los Mariscos

    Manuel Fernández Vílchez y Carmen López Morales se quedan con Los Mariscos en la plaza del Carmen. El comienzo de una familia entregada a la hostelería granadina.

  2. 1988

    Taberna Las Copas

    La familia se traslada a la calle Navas. Ambiente andaluz, sabores caseros — el sello de identidad que después llevarán al mesón.

  3. 1995

    Nace el Mesón Alegría

    En la calle Moras, junto al Teatro Isabel la Católica, se encienden los hornos de carbón de encina. Primer asador de Granada con encina. La obra maestra de la familia.

  4. 1998

    1ª Feria de la Tapa

    Impulsamos la primera feria gastronómica que cambió el tapeo en Granada.

  5. 2006

    Cenas líricas

    Las copas brindan con arias. Por el comedor han pasado Florinda Chico, Estrella y Enrique Morente, El Cigala.

  6. 2014

    Caseta del Corpus

    Llevamos las brasas a la feria más granadina. Desde entonces, año tras año.

  7. 2021

    Porque me apetece

    Las jornadas gastronómicas que reinventan la carta sin perder un gramo de raíz.

  8. 2024

    Establecimiento Emblemático de Granada

    La Cámara de Comercio nos distingue como uno de los 34 establecimientos emblemáticos de la ciudad, en la primera Gala del Comercio.

  9. Hoy

    Siempre queriendo, nunca olvidando

    Mari Carmen Fernández, hija de Manuel y Carmen, continúa la obra de sus padres. La brasa no se ha apagado un solo día.

Manuel Fernández y Carmen López, fundadores del Mesón Alegría

In memoriam

Manuel y Carmen

Fundadores · 1979 — eternos

Manuel Fernández Vílchez fue un enamorado de la hostelería que se despedía siempre con un «siempre queriendo, nunca olvidando». Carmen López Morales, su esposa, era la culpable del sabor que ha embelesado al comensal desde el primer día — a las cinco de la mañana ya estaba preparando las migas y limpiando el pescado. Una mujer que supo estar detrás y un apoyo incondicional, aunque nunca quiso reconocimiento.

«Era una mujer de casa. Siempre ha estado dentro de la cocina. La artífice de todo, pero sin llevarse los méritos. A las cinco de la mañana ya estaba preparando las migas, limpiando el pescado y organizando el día. Era una sufridora entregada a la fe de su familia.»

Mari Carmen Fernández, hija de Carmen López Morales · Ideal

Siempre queriendo

Siempre queriendo, nunca olvidando

Era como se despedía Manuel de quien entraba por la puerta. Hoy es nuestra forma de entender la vida. Seguimos cocinando con la misma ilusión que el primer día.