Granada produce vinos de altura desde hace siglos. Te contamos qué bodegas granadinas y andaluzas elegir para acompañar una carne al carbón de encina — desde el Moscatel de Calvente al Vicio de Pago de Almaraes.
Cuando hablamos de vinos andaluces casi siempre se piensa en Jerez, Manzanilla y Pedro Ximénez. Pero Granada tiene una tradición vitivinícola propia que está viviendo un renacimiento desde hace una década.
Las viñas granadinas crecen a entre 800 y 1.300 metros de altitud — algunas de las más altas de Europa. Esa altitud da a las uvas una acidez natural y una concentración de aromas que en zonas más bajas se pierde por la temperatura.
Para una carne a la brasa, nuestra recomendación pasa por tres apuestas locales: el Moscatel de Alejandría de Calvente (Granada) para empezar la mesa, el Castillejos (D.O. Granada) o el Muñana 3 Cepas para acompañar las carnes rojas, y el Vicio semidulce de Pago de Almaraes para el postre.
Si prefieres salir de Granada, los grandes Ribera del Duero —Pago de Carraovejas, Viña Sastre, Bosque de Matasnos— y los clásicos riojas como Viña Ardanza siguen siendo apuestas seguras. En el Mesón Alegría tenemos una carta cuidada de ambas zonas a precios honestos.
Pero el mejor consejo es el que damos siempre: pregunta al camarero. Cada plato tiene su botella ideal y el placer está en descubrirla. Aquí no hay sumiller con corbata: hay alguien de la familia que conoce el plato y la bodega que mejor lo acompaña.
