El guardián de la tradición: Por qué el Mesón Alegría sigue siendo el corazón de Granada desde 1952
El Mesón Alegría es un recordatorio de que la felicidad, a veces, es algo tan sencillo como un buen vino de la tierra y un plato cocinado con paciencia.
En una ciudad que cambia a la velocidad de la luz, donde las franquicias y las modas gastronómicas efímeras parecen brotar en cada esquina, existe un refugio de resistencia en la calle Moras. Hablamos del Mesón Alegría, un establecimiento que no solo sirve comida, sino que custodia la memoria gustativa de Granada desde hace más de 70 años.
Un viaje sensorial al siglo XX
Cruzar el umbral del Mesón Alegría es, literalmente, bajar las pulsaciones. Su decoración no es un "diseño vintage" impostado; es solera real. Las paredes de ladrillo visto, las vigas de madera, los azulejos típicos y esa iluminación tenue crean una atmósfera que invita a la conversación pausada. Aquí no hay prisas, no hay códigos QR fríos, ni música estruendosa. Hay mantel, hay cercanía y hay una bienvenida que te hace sentir que, aunque sea tu primera vez, ya eres parte de la familia.
La cocina del la alegría
¿Qué hace que un restaurante sobreviva a siete décadas de historia? La respuesta es la honestidad. Mientras otros buscan la técnica más compleja, en los fogones del Mesón Alegría se practica la religión del guiso lento. Es el lugar donde el producto de la tierra (la Vega de Granada y la Sierra) se trata con el respeto que merece.
Es el sitio ideal para:
- Comidas de negocios que buscan privacidad y distinción clásica.
- Reuniones familiares donde los abuelos se sienten en casa y los nietos descubren a qué sabe de verdad Granada.
- Viajeros que huyen de las fotos de cartón de la calle Navas y buscan el sitio donde comen los granadinos de toda la vida.
El Mesón Alegría es un recordatorio de que la felicidad, a veces, es algo tan sencillo como un buen vino de la tierra y un plato cocinado con paciencia. En una era de filtros de Instagram, la autenticidad de este mesón es el mayor de los lujos.

